Conoce los tabúes del “eso” codal y sus beneficios para tu sexualidad

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Imagen: curioso20.wordpress.com

Casi con total seguridad el “eso” codal* es uno de los tabúes actuales más grandes que existen en cuanto al Placer (en mayúsculas y singular) se refiere. Algo que apenas se piensa, menos aún se dice y desde luego casi nunca se practica intencionadamente. Tanto es así que la gente, cuando lo hace constantemente, ni lo percibe.

El súmmum del tabú lo encontramos en la literatura especializada cuando ni tan siquiera existe una parafilia o delito específico (y eso que hay cientos y cientos) para el “eso” codal.

No es de extrañar: una vez conocido el potencial y satisfacción real que produce si lo haces bien, el consabido movimiento “lo-otro-normativo” y “aquello-centrista” ha dispuesto toda su maquinaria, y desde bien temprano, para que no experimentes con esa hermosa, legítima y placentera parte de tu cuerpo y, en consecuencia, no te liberes codalmente.

Así, han elaborado un completo campo de expresiones y significados asociados cuya exclusiva misión ha sido alejar del pensamiento e imaginario erótico toda posibilidad de disfrute codal.

Algunas de estas expresiones son:

  • “Hincar los codos”: Por un lado, asociándolo a una actividad tan amena, excitante y divertida como el estudio intenso. Por el otro, recuperando los más que probables traumas infantiles, puberales y juveniles que se activan cuando se escucha esta expresión.
  • “Codo con codo”: llevando mezquina y cruelmente el excitante y placentero codo al terreno de la amistad verdadera, el compañerismo infinito y la lealtad suprema. Terrenos todos ellos histórica y altamente deserotizados, así como necesariamente anhedónicos.
  • “¡Los codos fuera de la mesa!”: bajo el pretexto de “formalidad, buenos modales y educación” ha sido y es un sistemático ejercicio de represión codal, desde los primeros años de nuestras vidas y ejercido por las propias familias, con el firme propósito de no apreciar los hermosos codos de los demás mientras se realiza una práctica tan agradable como comer en compañía.
  • “Codazo”: accidental, de advertencia o por agresión, indica claramente una situación incómoda, de alerta o de lucha. Contextos estos donde el placer raramente aparece.
  • “Hablar por los codos”: todo el mundo conoce a alguien que “habla por los codos” y sabemos que habitualmente nos lleva al hastío, la pesadez e incluso el hartazgo. Se dan casos incluso en los que esa misma persona recurre a leves, pero constantes, “codazos” para que no perdamos el hilo del monólogo.

Como no podía ser de otra manera, y por si fuera poco, a todo lo anterior se han sumado los eficientes esfuerzos de la religión al asociar el codo a un pecado capital: la codicia.

¿Cómo asociar así el codo al disfrute? Imposible.

Por lo que tampoco son de extrañar las situaciones de:

  • Frigidez codal (no confundir con rigidez) o síndrome de insensibilidad codal: que generalmente se basan en bloqueos mentales, con anulaciones de esta parte del cuerpo verdaderamente extremas donde se llegan a decir cosas tan alarmantes y escalofriantes como “pues debo ser raro/a porque, la verdad, no siento gran cosa”.
  • Dispareunia codal: básicamente por miedo al calambre. Debido a estas experiencias desagradables en el pasado anteponen el miedo al dolor lo que impide erotizar adecuadamente esa parte del cuerpo. Si el miedo se prolonga en el tiempo, con bastante probabilidad se tendrá riesgo de sufrir “codofobia”.
  • Codofobia: tampoco faltan quienes, estando reprimidos/as sin saberlo, comentan conservadora y reaccionariamente “los codos están para lo que están, y punto”.
  • Y, desde luego, la gran extendida sequedad codal: afección que se existe mucho más frecuentemente de lo que nos pensamos ya que las encuestas tratan de ocultarlo para no pensar en el codo en términos de “mimo” o “cuidado”.

Fruto de ello, los casos de anorgasmia codal siniestra, diestra y plena o bilateral son prácticamente universales.

Por el lado de los beneficios y ventajas, aquí te presentamos una pequeña muestra:

  • Permite su estimulación y gozo tanto en público como en privado. ¡Olvídate del control social de tu sexualidad!
  • Disminuye el estrés de manera gratuita (con el brazo extendido, la sensación de la manipulación de la piel “sobrante” puede ser muy similar a esas pelotitas “antiestrés”).
  • Posibilita la rehabilitación terapéutica (de similar manera que el punto anterior).
  • Favorece la interacción (pues no puedes besar, lamer, ni morder tu propio codo).
  • 100% libre de embarazo (incluso si se goza por delante y por detrás del propio codo).
  • El disfrute máximo es más probable “sin protección” (codera).
  • No hay riesgo de pérdida de dureza duradera (el simple gesto de llevar la mano a su propio hombro te pone de nuevo “de fiesta”).
  • Las sensaciones de las primeras veces pueden resultarte extrañas pero es normal, son sensaciones poco conocidas. Con la práctica, verás que son de lo más satisfactorias y naturales.
  • Existen infinidad de posturas. Encuentra la que más te guste.
  • Disfrutes más económicos (es de las pocas prácticas excitantes que los sex-shops y tiendas similares todavía no le han sacado rendimiento económico).
  • Y, lo mejor de todo… ¡Casi todo el mundo tiene hasta dos codos!

Date prisa, no lo pienses más, liberarte de la represión y aprender a disfrutar de tu codo…

¡Está casi en tu mano!

* Nota: El constante ejercicio de decir, prescribir e imponer a la gente lo que tiene que hacer y cómo ha de disfrutar, por desgracia, no tiene fin ni fronteras. Actualmente estamos en pleno auge (en realidad un rebrote) del llamado sexo anal (sic) y no es raro el día en el que aparece, desde corrientes de lo más diversas, una noticia, artículo o estudio sobre el tema, casualmente, relacionado con sus ventajas, beneficios y demás bondades.

Formulado, además, de manera que se tiende a premiar y aplaudir a quienes lo realizan, mientras que tienden a no dejan en muy buen lugar a quienes no lo realizan o no les gusta.

Su axioma de partida es claro: el ano, como el genital, es disfrutable y, por ello, ha de ser disfrutado. Si no lo haces o no lo logras, convendría “hacértelo mirar”.

No obstante, sería ingenuo pensar que nos limitamos al ano, pues es del todo aplicable a los genitales, bocas, realizar fantasías, follar, etc. Es decir, a todo ese conjunto de prácticas prescriptivas que comienzan con “beneficios de…“, “haz…”, etc.

Por todo ello, esta publicación, realizada de forma irónica, busca la crítica a estos discursos explícita o sutilmente prescriptivos empleando la estructura, expresiones y muchos de los argumentos literales que se han ido viendo en dichas publicaciones.

¡Os animamos a detectar estas expresiones!

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Acerca de Samuel Díez Arrese

Profesor del Máster en Sexología del Instituto de Sexología Incisex y la Universidad de Alcalá de Henares. Co-coordinador del programa de Sexología Avanzada. Blog: https://sexologiaenredessociales.wordpress.com/
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18 respuestas a Conoce los tabúes del “eso” codal y sus beneficios para tu sexualidad

  1. Eva Gina dijo:

    ¡Me ha encantado, Samuel! A ver si poco a poco vamos leyendo los medios con una perspectiva más crítica para no “comernos dobladas” este tipo de cosas.

  2. Sexoguay dijo:

    Entonces según el artículo, ¿hablar o escribir de cualquier práctica de la que se pueda obtener placer erótico es “prescribir e imponer a la gente lo que tiene que hacer y cómo ha de disfrutar,”?
    En mi opinión (de novato) esto es exagerar, aunque entiendo que lo que se pretende es evitar marcar un solo camino para el placer erótico y evitar que la gente se obsesione con conseguirlo o se traume por no conseguirlo. Un saludo

    • Hola Sexoguay, gracias por comentar.
      Ojalá me tuviera que referir a lo que se escribe sobre posibilidades de placeres obtenidos con diferentes prácticas. Si fuera así, estaría de acuerdo contigo al considerarlo una exageración.
      Hay dos puntos principales que nos sacan de esta pregunta que compartes:
      – Cuando se habla de los placeres, la crítica no se centra en el hecho de hablar de sus posibles placeres sino en cómo se habla de estos. En su formulación.
      – Cuando se habla de la conducta o práctica (la gran mayoría de ocasiones) y no ya de los placeres, la crítica se centra en el argumentario que se utiliza en pro de dicha conducta (insisto, al margen de los placeres) siendo la salud la gran estrella pues vivimos en los tiempos de “la tiranía de la salud”.
      Así, follar analmente es saludable, masturbarse es saludable, follar con gripe es saludable, follar en verano es saludable, follar en invierno es saludable, lo bucogenital es más saludable (sobre todo si se traga), contar tus fantasías produce relaciones más saludables, el ano iguala por tener todo el mundo uno y eso es más saludable, etc.
      La crítica del artículo se centra en esto, haya logrado que se vea más o se vea menos. Un abrazo! 🙂

  3. Sexoguay dijo:

    Gracias Xamu

  4. Lorena y efe dijo:

    Pues me ha gustado el ariculo. El sexo anal desde luego más.
    Saludos.

  5. Adry dijo:

    jaja gracias me hiciste reír excelente articulo pero disculpa ya no puedo escribir me voy a tocar el codo un rato 😀

  6. Mechas Poval dijo:

    Verdaderamente elocuente, muy bien jugado, tanto en formas como en significados.
    Me ha gustado muchísimo, aunque como yo soy mala, rebuscada y puntillosa, he encontrado a faltar la referencia del codo con la ubicación del querer de la suegra, lo que seguramente le restaría también erotismo.
    Salu2

  7. Ericka Volkova dijo:

    Mmm, codos… Mirad que habrá que empezadles a acariciar, palpar y lamer, y vale, no refiero a los propios.
    Disfruté el artículo en realidad, concordando con vuestro punto de vista.
    Abrazo.

  8. Crissanta dijo:

    Jajaja me has hecho reír mucho! Saludos!

  9. Chojesús dijo:

    ¡Genial! Felicidades.
    Estoy pensando en usar coderas para mimarlos. jajaja
    Un abrazo fuerte desde Canarias,
    Jesús

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