Microrrelato biográfico: embarazo y su vivencia sexuada

Ser madre o ser padre, sobre todo la primera vez, suele ser un acontecimiento de marcado carácter biográfico (sexualmente significativo decimos en sexología) que popularmente tiende a expresarse más o menos como te cambia todo, hasta por dentro.

Sin embargo, y antes de llegar a eso, suele suceder otra cosa más breve, a veces más intensa y generalmente con menos control sobre el proceso: el embarazo. Tanto cuando éste se produce de forma asistida como cuando no.

Tal vez por lo breve o tal vez por el escaso control del proceso, lo cierto es que venimos observando que las vivencias sexuadas que originan los embarazos en hombres y mujeres muchas veces se pasan por alto, cuando no por encima. Si esto sucede con las vivencias sexuadas de la propia mujer embarazada, qué no decir de las de su pareja (si la hay) o las del proyecto conjunto cuando así se ha organizado.

Pareciera que, en la era de los embarazos asépticos, de los bebés burbuja y, en definitiva, de la eugenesia mal entendida, el interés estuviera inexplicablemente en otro lado. Lejos de los sexos y sus vivencias sexuadas.

Por eso consideramos tan enriquecedores los relatos biográficos como el siguiente. Porque nos (ex)ponen de manera contundente y explícita una realidad ineludible: que los modos de vivir los embarazos son sexuados y no saben de normativas, directrices o privilegios.

Y es que en las vivencias sexuadas, en este caso de los embarazos, ni es oro todo lo que brilla, ni brilla todo el oro:

El embarazo supone una alteración esencial en la forma en que los sujetos somos sexuados por nuestros entornos. Ser quien eres se convierte en una lucha por afianzarte a tu identidad, mientras que el resto parece vivirte a través de un velo edulcorado que te dificulta en gran medida seguir siendo percibida y tratada como tú misma.

La idea de la madre, cargada de un halo de feminidad que presupone ciertos sentimientos y actitudes empieza a pesar sobre tus espaldas. Seguir siendo y manteniendo tu peculiar manera de ser sexuada, de ser la mujer que eres, sin menoscabo de las implicaciones propias del nuevo acontecimiento en tu organismo, se convierte en una tarea mucho más difícil, en tanto que se convierte en un diálogo-lucha con tu entorno.

Pese a que hay tantas formas de ser madre como de ser mujer, nos vemos sometidas a la imposición de un modelo que cuestiona tus vivencias y sentimientos, poniendo en juego además la valía de tus capacidades para serlo. Entra en juego también la noción de la “mala madre” desde el momento en que se te cuestiona por comer un trozo de jamón serrano o valorar la posibilidad de hacer una escapada (todo ahora cobra el talante del riesgo, y tú, por tanto, de la arriesgada).

El proyecto de un hijo o hija, que en principio se planteaba como algo íntimo, se convierte en un acontecimiento social que, siendo sexualmente significativo en sí mismo, supone que lo sea aún más por toda la parte social que lo engloba.

Sientes que tu propio yo se diluye, y con él tus necesidades, tus intereses y esos rasgos que te conformaban como la mujer que eras. Ya no es por ti por quien se pregunta, sino por ese supuesto alguien en quien ya debes haberte convertido, o por ese otro a quien almacenas, y que en algún momento saldrá a sustituirte.

¿Será posible recobrar la cordura y que, pese a convertirse en acontecimientos sociales, nos permitan vivirnos a nuestro peculiar modo en ámbitos que forman parte de un proyecto íntimo, personal y por supuesto, sexuado y diverso?

¿Será posible creer en la diversidad de formas posibles de vivir la maternidad y que éstas se acepten?

Ana Rodríguez García y Samuel Díez Arrese

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Acerca de Ana

Sexóloga y educadora social. Profesora del Máster en Sexología del Instituto de Sexología Incisex y la Universidad de Alcalá de Henares
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6 respuestas a Microrrelato biográfico: embarazo y su vivencia sexuada

  1. Eva Gina dijo:

    De acuerdísimo con todo, coincide plenamente con cómo sentí yo mi embarazo. Parece que lo que tú creías un proyecto familiar no lo es tal; es como si fueses una madre de alquiler al servicio de la sociedad y todos tienen voz y voto por el bien de la cría.
    Es uno más de los brazos paternalistas del patriarcado; la mujer es una inconsciente y ahí está la familia y el médico para decirle por dónde tiene que ir.

    • anabelenrg dijo:

      ¡Gracias por tu comentario Eva Gina! Me alegro que te haya gustado. La idea era enmarcar la relevancia de los relatos y las vivencias individuales como elemento clave para la atención a la diversidad de los sujetos sexuados, pues como dice la introducción, se tiende más a poner el punto de interés en otros aspectos que poco tienen en cuenta al sujeto (en este caso mujer) y sus peculiares modos de ser, expresarse y vivirse. En definitiva es una forma más de, a través de este proceso concreto que como bien dices finalmente se convierte en un acontecimiento familiar, social, etc. hablar del hecho sexuado como valor y fuente de enriquecimiento, pues nos conforma como las mujeres u hombres que somos (individuales), y no otros/as.

  2. Cristina Planchuelo dijo:

    ¡Enhorabuena, Ana, no sabía que habías sido madre! Estoy completamente de acuerdo con lo que dices. En mi caso, la cosa continuó después del parto: mi crianza pasó a ser algo público, sobre el que todo el mundo opinaba, ¡incluso acerca de mi relación con mi pareja! Se suponía que la intención era “ayudar”, pero a mí me proporcionaba enormes cantidades de angustia., Es lo que dice Eva: puro paternalismo.

    • anabelenrg dijo:

      ¡Gracias Cris! Aunque en realidad aun no soy madre, estoy en ello más bien 🙂
      Me alegro que te haya gustado. Como le decía a Eva, trataba de resaltar la imposición de determinados modos frente al respeto a la diversidad sexuada y las infinitas formas de vivirse, como pasa en muchos otros aspectos a lo largo de nuestra biografía sexuada. Pero más aún en procesos como éste, que toman un cariz social, es cuando se intensifican los juicios de valor, por la propia exposición de los hechos a las vivencias tan distintas que han tenido otros y otras del “mismo” (si es que se puede decir así) proceso. ¡Un abrazo!

  3. Ana dijo:

    Ana, podrías citar la fuente del relato? Está publicado?
    Muchas gracias!!

    • Ana dijo:

      ¡Hola Ana! Me alegro que te hayas interesado por este relato. Gracias por la parte que me toca. En principio, no está publicado más que aquí en el blog, así que la forma de citarlo sería citando esta misma página. ¿Para qué lo vas a utilizar? (Si no es mucho preguntar…) Si quieres compartir luego tu trabajo con nosotros sería genial 😉 ¡Saludos, y espero haber sido de ayuda!

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