¿Cómo que Deseo Sexual Inhibido?

El llamado Deseo (tenerlo o no tenerlo, mucho, poco o nada) se ha convertido en un producto de consumo más. A ello hemos contribuido mucho desde el periodismo. Por eso, me gustaría compartir algunas reflexiones sobre el mal uso que se hace del asunto en los medios de comunicación.

Si acostumbras a leer cualquiera (pues son casi clónicas) de las revistas dirigidas a mujeres, es probable que hayas leído algo sobre un tal DSI o DSH. Las siglas, con ese halo de ciencia que siempre imprimen, se refieren al Deseo Sexual Inhibido (DSI) o Deseo Sexual Hipoactivo (DSH).

En ese caso, es probable que te identifiques o incluso te angusties (máxime si eres mujer) con la descripción de los síntomas, y digo síntomas porque se ha construido como una enfermedad o trastorno con sus correspondientes grados.

Tal es el nivel de perversión del asunto que también es muy posible que en cualquier medio de comunicación en el que traten sobre este DSI entrevisten, entre otros especialistas (obviamente de la salud pues para eso lo construyen como enfermedad o trastorno), a un ginecólogo o a una ginecóloga.

¡Invitar a un experto en genitales femeninos para que hable del deseo…! Es como si al electricista que te arregla la vitrocerámica le pides que te apañe un menú para la fiesta del sábado. Pero vayamos por partes.

Para empezar, Deseo. Se nombra como si fuera uno (en letra mayúscula) y cuantificable. Si hombres y mujeres somos diversos, nuestros deseos (en plural y minúscula) resultan todavía más diversos. Algo obvio y casi siempre obviado. Además, los deseos no están en los genitales o en las hormonas, están en todo el cuerpo (el propio y el ajeno, si me apuran). Lo mismo que el sueño o las ganas de viajar no se sienten solo en los ojos o en las piernas sino en la totalidad del ser. Entonces, ¿para qué seguir buscando en los genitales lo que se encuentra en el sexo?

Para continuar, Sexual. Para un sexólogo, sexual, o de los sexos, aporta casi tanto como decir humano, pues todo humano es sexuado y no puede no serlo. Lo sexual, mejor dicho lo sexuado, no es una parte, un aspecto del ser, sino el propio ser: el ser sexuado. En todo caso, más correcto sería decir “erótico”, que es el término que define con más precisión el sentimiento de atracción (que, insisto, no está en los genitales) o incluso no decir nada, ya que por definición los deseos entre seres sexuados son siempre eróticos.

Y luego está la guinda del pastel, ese Inhibido o Hipoactivo que pone los pelos de punta a quien lo lee o lo escucha.

Porque decir Inhibido o Hipoactivo implica que hay un grado de deseo aceptable y otro que no. O sea, que en cuestiones de sábanas puedes sacar sobresaliente o te puede quedar para septiembre. Que, como en el siete y medio, o te pasas o no llegas. Que eres el puto amo o eres un impresentable perdedor… Y eso problematiza y hace daño. Acostumbra a generar estrés e inseguridad. ¡Y ponte tú a follar completamente estresado e inseguro! Ay, los rankings: qué peligrosos son en la intimidad.

Luego, en el artículo o programa, en un afán de hablar para el Gran Público, se usan frases como “pocas ganas”, “que no apetece”, “claves para aumentar el deseo”… y habla de follar (aunque lo nombra como sexo) como de un objeto de consumo en el que hay que seguir unas instrucciones y unas dosis para su uso correcto.

Y se reivindica el Viagra Rosa, y se habla de la comunicación en la pareja, de ir juntos a un balneario para relajarse, como si esto de atraerse fuera como pilotar un Boeing: que le das a unas cuantas palancas y la cosa se pone en marcha.

Y nadie habla de algo importante: de que esa supuesta “falta de deseo” es una manera de perpetuar tres ideas:

Una, lo masculino como única referencia. De tal manera que se dice que alguien, generalmente mujer, tiene el deseo inhibido cuando lo que le pasa es que no le apetece justamente cuando, como, donde y lo que se supone que debe desear y, en todo caso, lo que le apetece al otro, generalmente hombre. Algo frecuente y lógico pues, como somos diversos, cada cual es diferente a la hora de erotizarse y alcanzar un mínimo de sincronía o ajuste no siempre es tarea fácil.

Dos, que al hombre le apetece siempre. O, por lo menos, casi siempre. Algo que en absoluto es cierto por la propia definición de diversidad. Como tampoco que todos desean lo mismo y en el mismo grado.

Y tres, que una cosa es desear al otro y otra es ponerse a propiciar un encuentro. Y es que no es lo mismo que te apetezca una ración de calamares a la romana a que te apetezca prepararla. Cuando sólo te apetece comértela, muchas ganas tienes que tener para que te levantes del sofá y te metas en la cocina a enharinar el cefalópodo en cuestión.

Es decir, que así como existe la tabla periódica de los elementos ¿en serio alguien se cree que hay una tabla de los deseos?, ¿un departamento de pesos y medidas de los deseos, alguien que juzga cuánto, cuándo y cómo desear y alguien que es juzgado…? Eso es pérfido se mire por donde se mire.

Recuerdo que hace mucho tiempo tuve un novio encantador. Era cariñoso y romántico, inteligente, apasionado. Un día se topó con un libro sobre follar (aunque ponía sexo), y llegó a la conclusión de que tenía eyaculación precoz. “No me había dado cuenta de nada, cariño”, le aseguré. Su ritmo me gustaba, jamás eché de menos nada en mis encuentros con él. Pero se emparanoió, empezó a psicoanalizarse… y la cosa perdió todo su encanto. Nuestra falta de información “científica” nos había hecho muy felices… hasta que a alguien se tomó la molestia de diagnosticarnos.

No permitamos que nadie eche cuentas con nuestros deseos, que nos diga cuánto y en qué situación debemos desear. Porque Eros es travieso, y no se deja agarrar cuando sabe que lo persiguen.

Referencias:
Amezúa E. (1999): Teoría de los sexos. La letra pequeña de la sexologíaRevista Española de Sexología, 95-96, monográfico doble.
– (2006): Sexologemas (Cuando los genitalia no nos dejan ver el sexo)Revista Española de Sexología, 135-136, monográfico doble.
– Sensaciones, deseos, emociones y sentimientos en Los grandes conceptos: La eróticaPortal web del Instituto de Sexología Incisex.
Ars amandi y coito en Los grandes conceptos: El Ars AmandiPortal web del Instituto de Sexología Incisex.

Díez, S. (2008): A propósito de la viagra rosa. Recolección de artículos del kiosko del Instituto de sexología Incisex.
– (2008): De inhibiciones y desajustes. Recolección de artículos del kiosko del Instituto de sexología Incisex.

Lejárraga, J. (2008): La medicalización del deseo: notas sobre la adicción sexual. Recolección de artículos del kiosko del Instituto de sexología Incisex.

(Versión adaptada de ElNaviero.com, 8 de octubre de 2013, para Sexología en redes sociales por Cristina Planchuelo Sáinz)

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Acerca de Cristina Planchuelo

Soy periodista: llevo 27 años ante los teclados. Me convertí en sexóloga en el Incisex de la Universidad de Alcalá de Henares, donde imparto clases de Periodismo Sexológico. También doy cursos de Comunicación Escrita y de Periodismo en diversas universidades y centros de Madrid. Una de mis pocas certezas es que escribir es la mejor manera de entrar en contacto con uno mismo y con el mundo. Por eso lo hago desde mis dos blogs: http://www.factoriadeexpresion.com/ y http://amorycia.blogspot.com.es/ Te invito a que los disfrutes.
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19 respuestas a ¿Cómo que Deseo Sexual Inhibido?

  1. Marisa dijo:

    Muy interesante el artículo! Es cierto que los términos “deseo inhibido” o “hipoactivo” contribuyen a un mal entendimiento de la sexualidad y sobretodo a establecer parámetros de “mucho o poco” cuando la sexualidad no debe ser entendida en términos de cantidad.
    Los términos “inhibido” e “hipoactivo” ya forman parte del pasado en el DSM (DSM-III y DSM-IV). Sin la pretensión de defender la versión actual, del DSM, ahora, creo que de manera acertada se distingue que la respuesta sexual masculina y femenina son diferentes, y se intentan utilizar términos más apropiados tales como “interés sexual” en el caso de la mujer.

    • La respuesta sexual masculina y femenina son diferentes… ¿Y si lo pasamos al plural? Las respuestas masculinas y femeninas son diferentes. ¿Y si quitamos lo de masculino y femenino? Las respuestas son diferentes. ¿Entre quienes?, surge preguntar. Entre los individuos. Entonces, mejor hablar de sexos, no de sexo; de deseos, no de deseo; de intereses, no de interés… Ante tanta diversidad, ¿qué sentido tiene ya medir y agrupar y contabilizar?
      Me pregunto si los copos de nieve están clasificados… Si es así, qué pérdida de tiempo.

  2. ramrock dijo:

    Ocurre con todo y, efectivamente, lo único que se consigue con ello es que las cosas terminen siendo ABURRIDAS.

    Si te sales del sexo, igual, toma como ejemplo algo tan simplón como el futbol, bien, pues con tanto “análisis” casi “de laboratorio” que se hace de ello, lo que están haciendo es cargarse la diversión.

    Efectivamente, uno va al fútbol a divertirse y no a hacer un análisis táctico como si se tratara de la Batalla de Waterloo y en todo esto, no te molestes pues tu misma lo dices al principio, los medios de comunicación, los periodistas, tienen mucha culpa.

    Los de deportes, sin duda, es pura manipulación pero esto se extiende a todos los ámbitos de la vida.

    Frente a ello no cabe otra cosa que una rebeldía total y no será de extrañar que un día a los periodistas (lo siento mucho) el “gran público” (como dicen ellos) sean tratados de charlatanes manipuladores sienta cátedras.

    Salud.

    • Los periodistas, a menudo, no son conscientes del daño que hacen. Ellos cumplen con su trabajo: informar. El problema, a menudo, viene de una mala formación que les hace tener falta de criterio para seleccionar sus fuentes.

  3. Reyul1 dijo:

    Discrepo, y mucho, es un artículo exageradamente feminista.
    el sexo es un poco como un deporte, si practicas deporte regularmente, te mueves y tienes un buen nivel físico, no te importa salir a hacer footing o otras cosas, eres más activo.
    Si te pasas el día en el sofá o te obsesionas con el trabajo o el día a día no tienes nunca ganas de salir de casa y cada vez tendrás menos ganas de salir.

    en un resumen muy resumido: si tu pareja SI tiene apetito sexual y TU no, si realmente quieres y tienes ganas de “tener apetito sexual” deberías intentarlo, aún sin ganas. quizás te sorprenda la segunda o tercera vez.

    • ramrock dijo:

      Eso es una chorrada, si no se tienen ganas, no se tienen ganas y punto, como en cualquier otro orden de la vida y no tienes porque obligarte.

      ¿Si te gusta ver partidos de baloncesto pero un día no te apetece ver baloncesto, te obligas aun así a ver baloncesto?, yo creo que no, harás lo que en ese momento te apetezca pero no verás baloncesto.

      Y si, la comparación vale (es que lo veo venir) porque aunque el sexo y el baloncesto sean dos cosas completamente distintas, a la hora de la verdad estamos hablando de apetencias y en eso da lo mismo lo que sea, el hecho es que si no hay ganas no las hay y punto.

      Y por supuesto, eso de que “los hombres tienen siempre ganas” es una gran FALACIA.

    • libelia dijo:

      ¿Te has parado a pensar que quizá el que tiene ganas debería “motivar” de algún modo al que no tiene? Ayudarle a relajarse, a sentir su propio cuerpo poco a poco y olvidar los problemas (si esa es la causa)…”Cariño, ven aquí que te voy a dar un masaje!”. Lo normal es la queja y el decir “es que nunca tienes ganas”, sin pararse a pensar que igual la sexualidad del que tiene un ritmo menor requiera otros comienzos u otros modos.

    • Los encuentros eróticos deben nacer de los deseos,no de las obligaciones.

  4. amparo dijo:

    Totalmente de cuerdo y totalmente encantada no sólo con el contenido sino con tu forma de expresarlo. Claro, fresco y sincero.

  5. libelia dijo:

    Querida Cristina, como han dicho más arriba, me ha encantado el artículo, por el qué y por el cómo lo has expresado. Es triste que revistas femeninas de gran tirada, muchas veces con mujeres directoras y redactoras, sigan perpetuando una visión masculina de la sexualidad. Por suerte tenemos otros medios para abrirnos los ojos. Saludos!

  6. clarauloveu dijo:

    Reblogueó esto en UloveU.esy comentado:
    SEXOLOGÍA EN REDES SOCIALES.
    Así se llama el blog que hemos descubierto recientemente.
    http://uloveu.es/es/

  7. Pingback: ¿COMO QUE DESEO SEXUAL INHIBIDO? | UloveU.es

  8. me encantan estas extrañas coincidencias, donde últimamente siento que no deseo a mi pareja y ponéis este artículo. Bravo! pero yo sigo con un buen lío. Quiero tener relaciones, pero cuando lo hago ya no siento lo mismo que antes, de hecho pienso que ya no le deseo, y que él a mi tampoco. Me gusta follar hablando claro, pero no sé por qué ya no siento nada al hacerlo. como dice esa canción: hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo…

    se nos ha ido el cariño? el deseo? la pasión? las ganas? el amor?

    • Amanita, es que el deseo cambia de forma, de aspecto, de color, de textura… Si buscas sentir lo mismo que hace un tiempo, en los momentos en los que antes se te presentaba y con la intensidad y los deseos de antes, tal vez no sea eso lo que encuentres. Pero sí vas al encuentro sin expectativas ni modelos, tal vez se te presente una montón de posibilidades inesperadas que os gusten a los dos.

  9. Carlos dijo:

    Creo que el problema es el sobreanálisis de cualquier cosa.
    Es normal intentar comprender una situación, una estrategia, una forma de ser, pero en el momento que nos pasamos demasiado tiempo analizando la misma cuestión empieza ha convertirse en un problema, algo tedioso, algo parecido a un trabajo que no nos apetece realizar.
    Ya sea sexo, fútbol o cualquier otra cuestión que realizamos para divertirnos. Si convertimos la diversión en una pesada carga termina siendo aburrido y deja de apetecer.

    • Carlos: como sexólogos sí debemos analizar para saber cada vez más acerca del hecho sexual humano. Como usuarios… a cada uno le irá una cosa u otra. Habrá quien necesite analizar y no se quedará tranquilo hasta dar con una clave, y habrá quien desee justo lo contrarios, o solo un poco de lo contrario, o bastante de lo contrario… Es algo muy personal que no admite modelos.

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