Los sexos en la discapacidad cognitiva: relatos sin palabra sobre transexualidad

Desde la sexología que seguimos, como hemos comentado en otras ocasiones, el criterio para determinar si un individuo es de un sexo u otro ha de basarse necesariamente en los referentes internos del propio individuo y no ya en determinados atributos examinables por un tercero (genitales, cromosomas, etc.). En concreto, nos referimos a lo que el propio individuo manifiesta o relata que siente ser.

Sinceramente creemos que esto constituye un avance que, como todo avance, contribuye a comprender y explicar de manera coherente algunas cuestiones relacionadas con las identidades sexuadas sin el manido y fácil recurso a la patología, el trastorno o el privilegio social.

Pero todo avance tiene un precio: plantear nuevas cuestiones que nos permitan seguir avanzando en el conocimiento de los sexos, sus identidades, sus interdependencias y sus relaciones.

Cuando situamos el criterio sobre cuándo un individuo es hombre o mujer en lo que el propio individuo relata o manifiesta ser, una de las primeras cuestiones que se abren, si no la primera, es qué sucede con los hombres y mujeres cuyo relato es prácticamente mudo en un espacio donde estas cuestiones relacionadas con las identidades sexuadas resultan invisibles.

En concreto, estamos pensando en los hombres y mujeres con dificultades cognitivas moderadas y profundas, cuyas representaciones simbólicas de sí son poco conocidas (por estar poco estudiadas), cuyas capacidades de entenderse a sí mismos y al mundo que les rodea acostumbran a estar mermadas y cuyas narraciones y verbalizaciones suelen estar poco construidas.

En un contexto donde tenemos que ser especialmente cuidadosos en el acompañamiento de sus procesos, pues la necesaria (sobre)interpretación está a la orden del día, ¿cómo realizar esta (sobre)interpretación en los terrenos de las identidades sexuadas?, ¿cómo escuchar su relato casi mudo?

Tal vez, el primer paso consista en (re)conocer que los individuos con dificultades cognitivas, por muy profundas o severas que sean éstas, son sujetos sexuados y, por ello, antes que otra cosa, son hombres y mujeres.

El segundo paso consiste en entender que, como tales hombres y mujeres, al igual que el resto se sienten más a gusto, con mayor comodidad, en un sexo que en otro, al margen de cómo tengan sexuados la infinidad de rasgos que les acompañan.

El tercer paso consiste, como bien conocen quienes se relacionan con ellos, en dejar claro que saben y expresan con toda contundencia, pero a su modo, cuándo algo les resulta agradable, cuándo están a gusto y cuándo no.

El cuarto paso, y siguientes, consisten precisamente en echar a andar por el camino que estos tres primeros pasos abren, codificando las señales o los mensajes que incesantemente expresan en este sentido y sabiendo que el argumento a todo tipo de sesgos, filtros y constructos sociales es poco menos que vacío, puesto que les son ajenos.

Por ejemplo, cuando prefieren dirigirse a los vestuarios o a los aseos destinados al sexo del que se sienten; cuando disfrutan más con juegos estúpidamente atribuidos al “otro sexo”; cuando se sienten más cómodos con unas prendas de ropa que con otras; cuando, en ocasiones, modifican sus tonos de voz para parecerse al sexo identificado, incluso a veces de manera artificialmente significativa; cuando comparten sus tiempos, confidencias, juegos y experiencias con los individuos del sexo que sienten ser, etc. Y, en definitiva, cuando se sienten, se ven, se construyen y se conducen como los sujetos sexuados que son.

¿Son estas manifestaciones (la forma de relato que tienen) determinantes? Obviamente, como en el resto de hombres y mujeres, no. Lo cual no quita para que sean consideradas no unas, sino sus máximas manifestaciones posibles en este sentido. Son sus formas de relato.

Y es que no se nos va una cosa de la cabeza: si ya cuesta escuchar cuando los relatos están claramente narrados y construidos verbalmente, ¿qué no sucede en estos casos donde la comunicación muchas veces transita entre sonrisas y gruñidos?

Más allá (o acá) de los individuos con, están los individuos son. Y lo que son es hombres y mujeres. Son sujetos sexuados con sus modos, matices y peculiaridades. Con sus biografías y sus circunstancias. Son sujetos sexuados en todos los sentidos y con todas las letras. Exactamente como el resto de hombres y mujeres.

Consideramos que no es tan difícil conseguir que ellos y ellas vivan sus propias vidas sexuadas de la manera más genuina, enriquecedora y coherente posible. Basta con prestar atención a sus relatos (verbales, actitudinales, gestuales, comportamentales) para acompañarles en su existencia sexuada. Basta con dar esos tres primeros pasos y empezar a hacer camino. Desde aquí, os invitamos a ello.

Antonio Cubillo Herraiz y Samuel Díez Arrese

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Acerca de tycker72

Sexólogo. Psicólogo Clínico. Fisioterapeuta Educativo. Especialista en discapacidad - diversidad cognitiva y funcional.
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2 respuestas a Los sexos en la discapacidad cognitiva: relatos sin palabra sobre transexualidad

  1. esther dijo:

    De nuevo aquí para daros mi mas sincera enhorabuena. Cuánta falta hacéis…. no me deja de sorprender que este, junto a otros trabajos sobre discapacidad y sexualidad, me hayan enseñado más que la carrera de pedagogía terapéutica; no creo que exagere….acercáis a TODOS un tema del que NADIE habla, y que es imprescindible cuando se trabaja con PERSONAS con distintas capacidades. Que vuelta de tuerca y que rizo del rizo tan interesante. Qué jardín…. este estaba virgen y sin explorar, ¿verdad?, pero lográis entrar en él con una naturalidad PERFECTA que hace “asentir a cada letra con un pensamiento recurrente: “pues claro”; esas “obviedades” que hace falta escribirlas, porque por desgracia, no son tan evidentes.
    Trazáis un itinerario “sencillo” basado en el RESPETO y la COMPAÑÍA que en la práctica terminaría con un sinfín de pilares “fundamentales” que construyen los cimientos de lo que SE entiende por “la atención a las personas con discapacidad” (al menos, ahora, se les considera personas, con discapacidad, eso sí…..claro…en fin….)
    Invitáis constantemente a la EMPATÍA, a la escucha activa, a la apertura de mente, mirada,perspectiva. Invitáis a la reflexión, a la observación, y la introspección; esa (sobre) interpretación “positiva y constructiva” nacerá de un trabajo individual previo que no todos hacen cuando acompañan a otras personas.
    Habéis logrado tocar muchos palos en muy pocas letras; hacéis “cosquillas”, aunque a más de uno, estas cosquillas no hacen ni puñetera gracia….qué os voy a contar….
    Desde aquí mi más sincera NECESIDAD de que sigáis por este camino…. HABLANDO, ESCRIBIENDO, PENSANDO, cosquilleando o molestando….eso ya depende del que respeta y acompaña, o del que protege y cuida…..

  2. T Messi dijo:

    Muy buen post! Ojalá todos pudieran leerlo, los argumentos me parecen totalmente genuinos y buenos. Gracias.

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