El sexo contrario produce sexos contrariados

sexo contrario¿Qué es lo contrario a una piedra? ¿Otra piedra?

Parece una pregunta tonta y muy posiblemente lo sea. O igual no es que sea tonta sino sencillamente ridícula. En todo caso es la pregunta que me viene a la cabeza cuando oigo o leo la expresión “sexo contrario” pues entiendo que supone similar ridiculez o tontería.

Así, se dice que un hombre es lo contrario a una mujer. O al revés, que una mujer es lo contrario a un hombre. Pero ¿realmente esto es así? Todo apunta a que no pero es lo que se dice y en lo que se insiste.

No resulta muy difícil rastrear de dónde viene esta formulación y lo que pretende explicar. Como tampoco resulta difícil observar algunas de sus consecuencias. Por ejemplo, el elevado número de anormalidades que se producen de repente, o la salida en falso que supone el recurso al neutro cuando se intenta huir de ella.

Hay una que puede destacar más por afectar a un porcentaje mayor de población: favorecer el desencuentro de unos sujetos sexuados que desean encontrarse y convivir a gusto.

Que existen diferencias entre un individuo y otro por razón de sexo es obvio. Igual no lo es tanto que existen bastantes más similitudes por esa misma razón de sexo. Si bien podemos encontrar diferencias porque somos sexuados, podemos encontrar muchas más similitudes porque, en rigor, somos intersexuados.

Al contrario de lo que suele subrayarse, a un sexo del otro no lo separa un abismo (o un planeta) sino que los une un continuo: el continuo de los sexos. De tal manera que no se puede pensar un sexo sin el otro de referencia.

Y referencia no es preferencia. Mientras el continuo de los sexos nos conduce a la mutua referencia, el abismo de lo contrario favorece la preferencia.

¿Cómo decir que lo contrario o lo opuesto a un hombre es una mujer, o viceversa, cuando realmente es lo más similar? ¿No será una manera de seguir alimentando la construcción del otro como extraño, opuesto, o incluso enemigo?

Se mire por donde se mire, lo más parecido a un sujeto sexuado es otro sujeto sexuado, pues estamos hechos de lo mismo y cada cual en su peculiar y única combinación.

Pero si construimos a los sexos como contrarios u opuestos es más probable que generemos recelos, desconfianzas, incomprensiones, etc., que den más lugar a luchas colectivas y contrariedades internas que a entendimientos y convivencias satisfactorias entre los sexos.

Por suerte hay más explicaciones. Nosotros tenemos ésta que llamamos sexológica. Se alimenta de teorías, conceptos y nociones poco divulgadas pero algunas existentes desde hace más de un siglo: continuo de los sexos, intersexualidad, sexuación biográfica, compartibilidad, sujeto sexuado, biografía sexuada, sexidad, interdependencia, fragilidad, sexistencia, etc.

Tiene grandes ventajas. Entre otras cosas, explica la diversidad sin el recurso al neutro o la producción de anormalidades, promueve la curiosidad por el otro y favorece la convivencia y entendimiento entre los sujetos sexuados que tratan de encontrarse y estar a gusto. La invitación a hacerse otra idea de los sexos sigue ahí.

Sapere aude – Atrévete a saber:
Máster de sexología
Curso breve sobre Infancia, familia y (tran)sexualidad

Referencias:
Amezúa, Efigenio (2012): Historia de una curiosidad: Sexus y Eros (el léxico, la metáfora y el concepto). Revista española de sexología, 173-174, Madrid.
– (2006): Sexologemas. Revista española de sexología, 135-136, Madrid.
– (2003): El sexo: Historia de una idea. Revista española de sexología, 115-116, Madrid (Publicación completa).
– (1999): Teoría de los Sexos: la letra pequeña de la Sexología. Revista Española de Sexología, 95-96, Madrid.
Martínez, Felicidad (1999): En los cincuenta años de El Segundo Sexo (1949-1999). Simone de Beauvoir y el debate de los sexos. Anuario de sexología, Nº 5, AEPS, Valladolid.
– (1998): ¿Qué es ser mujer? Algunos conflictos en torno a la identidad femenina. Revista Española de Sexología, 90, Madrid.
– (1998): Los sexos: del amor a la sexualidad. Anuario de sexología, Nº 4, AEPS, Valladolid.

(Pub. en el blog del Instituto de Sexología Incisex, 4/2/2013, por Samuel Díez Arrese)

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Acerca de Samuel Díez Arrese

Profesor del Máster en Sexología del Instituto de Sexología Incisex y la Universidad de Alcalá de Henares. Co-coordinador del programa de Sexología Avanzada. Blog: https://sexologiaenredessociales.wordpress.com/
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2 respuestas a El sexo contrario produce sexos contrariados

  1. Pepe dijo:

    Muy interesante me pasare por tu blog mas o menudo a leer tus artículos, tienes lista de correo para estar al tanto de tus novedades??

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