Transexualidad infantil y comunidad educativa

Autorretrato de Daniela

“Autorretrato”. El libro de Daniela. Africa Pastor, Círculo Rojo (2014)

El pasado 18 de septiembre tuve la oportunidad de participar como invitada en la presentación de la Fundación Daniela. Organizado en la Fundación Lázaro Galdiano en Madrid, fue un acto repleto de público.

Estoy muy agradecida a la Fundación, a Isidro García y, sobre todo, a África Pastor, por sus ganas para que asistiera.

Ojalá estemos viendo cómo se pone en marcha un proyecto que dé mucho trabajo, porque eso significará que serán muchos los profesionales interesados en conocer y entender qué es la identidad sexuada en general y, específicamente, el fenómeno de la transexualidad.

También sus implicaciones en la infancia y adolescencia para así poder incorporar este conocimiento a su práctica y, con ello, mejorar la calidad de vida de estos hombres y mujeres.

De todos estos profesionales, en mi ponencia me centré en los que, desde mi experiencia, son un colectivo realmente importante en la vida de las niñas, niños y adolescentes, los y las profesionales de la educación.

El papel de la comunidad educativa como entorno de apoyo para las niñas y los niños en situación de transexualidad

La transexualidad en la infancia es un hecho de diversidad de los sexos en el que, entre otras cuestiones, se produce un desajuste entre el sexo al que se sienten pertenecer y el que los otros les atribuyen.

Un desajuste entre una vivencia íntima y subjetiva y una mirada pública y externa. Como consecuencia de este desajuste, las interacciones que se van a dar entre estos niños y niñas y los demás tienden a generar un malestar directamente proporcional al grado de incoherencia entre el sexo sentido y el atribuido.

A mayor incoherencia, mayor malestar.

Malestar que se multiplica cuando, percibida la incoherencia, la respuesta es reclamar al sujeto que sea como debe ser. Es decir, dando prioridad a la interpretación externa y pública sobre la vivencia subjetiva e íntima.

Eso es lo que hacemos cuando insistimos en decirles tú no puedes ser un niño porque tienes vulva o tú no puedes ser niña porque tienes pene.

Esta imposición suele conducir a hondos malestares y, en ocasiones, a dramáticas consecuencias.

Afortunadamente también podemos dar otra respuesta cuando percibimos esta incoherencia. Corregir nuestra mirada, reajustar la interpretación y modificar nuestras interacciones. Lo que viene a ser: hacernos a la idea de que sí, tiene vulva, y es niño. O sí, tiene pene, y se trata de una niña.

Y actuar en consecuencia.

A esta segunda respuesta es a lo que llamamos apostar por el sujeto y su vivencia. Una apuesta que va a permitir al niño o niña ser aquel que siente ser y poder expresarse en coherencia.

Favorecer que un peque o un adolescente haga esto es prestarle todo nuestro apoyo para iniciar o continuar con un proceso que requiere mucho esfuerzo y en el que va a encontrar, con mucha probabilidad, unos cuantos obstáculos.

El espacio educativo como lugar básico de apoyo

En la infancia y en la adolescencia lo más habitual es buscar apoyo en la familia, en los amigos y amigas, y en el entorno educativo. Son estos apoyos, y las mujeres y hombres que los prestan, los que dan acceso a todo lo necesario para que estos niños y niñas sean quienes sientan ser en los modos en los que se encuentren más a gusto. Exactamente igual ocurre con los niños y niñas en situación de transexualidad.

Para que los profesionales de lo educativo sean los apoyos que estos peques necesitan en los procesos que tienen por delante es fundamental que se formen y conozcan las diferentes realidades que produce este fenómeno de la transexualidad.

Toda función ha de venir acompañada de su competencia para poder desempeñar con la calidad adecuada, las tareas y responsabilidades que les corresponden. En el caso de la función educativa queremos resaltar estas:

  • Ser uno de los profesionales más cercano en el día a día de los menores en situación de transexualidad, siendo básicos para hacer de su peculiar manera de ser niños y niñas un motivo de orgullo y bienestar o una razón para la vergüenza y el rechazo.
  • Ser los referentes de los otros niños y niñas del grupo para confrontar sus dudas, buscar aclaraciones, tratar de entender lo que ocurre. Y también de las familias de éstos, pues a ellos van a consultar y a reclamar lo que no les parezca adecuado.
  • Intervenir para aclarar malentendidos y promover ideas y actitudes que favorezcan la comprensión de esta realidad.
  • Generar los reajustes necesarios para que estos pequeños puedan usar los espacios destinados al sexo que sienten ser, así como tener la apariencia que desean y usar el nombre con el que se quieren presentar.
  • Responder adecuadamente a las tensiones o conflictos que puedan ocurrir, favoreciendo una actitud comprensiva que facilite y mejore la convivencia de quienes integran la comunidad educativa.

Y no se trata sólo de los equipos docentes y directivos de los centros de infantil, primaria o secundaria. También de aquellos profesionales que desempeñan su labor educativa en centros y servicios de ocio, de deportes, de cultura… En ludotecas o centros juveniles. En programas de medio abierto y cerrado. En las clases de baile, de dibujo o en el campamento de verano.

Hay muchos profesionales de la educación que participan de la vida de las niñas, niños y adolescentes en situación de transexualidad. Y al hacerlo, tienen la oportunidad de contribuir a reducir las dificultades o de complicar las cosas y aumentar el malestar.

Es su responsabilidad tomar conciencia de ello y actuar en consecuencia. Y es el de las instituciones correspondientes facilitárselo.

En este sentido es donde creo que la Fundación Daniela también tiene un importante y hermoso trabajo que realizar.

Gracias por contar conmigo para ello.

Almudena Herranz Roldán
Profesora en el Máster de Sexología y en el Programa de Sexología Avanzada del Instituto de sexología INCISEX
Directora y cofundadora del Centro Sexológico Sexorum
Asesora técnica de Chrysallis, Asociación de Familias de Menores Transexuales

Fotos del evento:

Maria José Cubria, presentación de la Fundación Daniela

María José Cubria

Africa Pastor, presentación de la Fundación Daniela

África Pastor

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Acerca de Almudena Herranz

Profesora del Máster en Sexología del Instituto de Sexología Incisex y la Universidad de Alcalá de Henares. Co-coordinadora del programa de Sexología Avanzada. Co-fundadora del Centro Sexológico SEXORUM, cooperativa de iniciativa social. Responsable del área de investigacióny formación. http://www.sexorum.org/ ; http://www.sexologiaenincisex.com/ ; https://sexologiaenredessociales.wordpress.com/ ; Contacto: aherranz@sexorum.org
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