Sexo y tabú, extraños compañeros de viaje

No resulta difícil leer o escuchar a alguien en la actualidad diciendo que todo esto del sexo o la sexualidad es tabú. Otros, sorprendentemente, dicen justo lo contrario, que ya no lo es. Y, por el medio, todo un reguero de comentarios relacionados con “ya no lo es tanto” o, también, “todavía hay cosas que sí”. En cualquier caso, optimistas y pesimistas coinciden en colocar en la misma frase sexo y tabú.

Cuando se detiene un poco en aquello a lo que se están refiriendo que es tabú y que lo nombran como sexo o con alguno de sus derivados, uno se da cuenta de que, por lo general, se refieren a follar y su periferia: excitaciones, orgasmos, posturas, prácticas, placeres, etc. Y, antes o después, se acota o centra la cosa en el uso de los genitales. Empieza a surgir la perplejidad: ¿hasta cuándo insistir en que sexo, placer y generación son tres conceptos y no dos, menos aún uno?

Con todo y con eso, me llama todavía más la atención la frecuencia y facilidad con la que esto se repite: desde artículos y publicaciones académicas hasta conversaciones de bar, pasando por infinidad de blogs, reportajes y medios de comunicación de masas. De manera que este constante ejercicio de asociar el uso de los genitales y su periferia (aunque se nombre como sexo) con tabú, en cualquiera de sus versiones, se ha convertido en el pan nuestro de cada día.

Merecería la pena preguntarse entonces hasta qué punto o cuándo se ha devaluado el significado de tabú. No es una mera prohibición laxa, rechazo, desinterés, evitación u oprobio sino algo bastante más enraizado en una cultura concreta. De ahí que no reciba la misma atención el incesto vertical que, por ejemplo, el homicidio o la agresión física. Qué decir de las interacciones eróticas entre adultos y menores, en general. Por eso tampoco se abordan igual.

Si realmente algo es tabú, apenas puede decirse porque es tabú y su función básica es impedir o dificultar su pensamiento y, desde luego, su estudio y divulgación. En todo caso, lo que suele verse más claro es que si algo es tabú, no se puede promover abierta, pública y explícitamente tal y como se está haciendo en la actualidad con la ingente cantidad y variedad de mensajes relacionados con follar, excitarse, orgasmar, etc. Máxime cuando el enmarañado campo de la salud, poderoso dispositivo de control donde los haya, no para de prescribir follar y orgasmar por los beneficios que afirman que trae y, paralelamente, lo perjudicial que dicen que es cuando no se hace o se hace mal.

Es como si no se reparara en que, si de verdad fuera tabú, éste sería uno de los más desastrosos e ineficaces en la historia. Y si no lo es ¿para qué insistir en esa coletilla? Se dice que el movimiento se demuestra andando pero pareciera que aquí se alude constantemente a la quietud para después añadir ese par de movimientos bien conocidos.

Así que, pese a ser falso que en la actualidad la cuestión del uso de los genitales, sus estados, placeres y consecuencias pueda ser considerado tabú, se podría pensar que esto sucede porque gusta mucho decirlo. Tal vez por su fonética, tal vez por la imagen esnob o “transgresora” que aparenta proyectar. No sé. En todo caso, cuando algo se repite tanto, es a lo que se llama estar de moda.

También podría ser porque no se quiera, pueda o sepa decir otra cosa. Entonces estaríamos hablando ya de otra cosa, en sí, más grave. Por ejemplo, de discursos vacíos donde se dice que se habla sobre sexo pero no es verdad. De transitar, una vez más, por esa vía del sexo sin sexo. Parece que sí (la partícula sex está en todos lados) pero no (el concepto de sexo está en muy pocos). De entorpecer, por otra vía, que pueda pensarse la cuestión de los sexos (y no ya del uso de los genitales). De contribuir, esta vez con más base, al mantenimiento de un tabú alrededor de los sexos. Lo que se abordará más adelante.

Referencias
Amezúa, Efigenio (1999). Teoría de los sexos: la letra pequeña de la sexología. Revista española de sexología, 95-96, Madrid. Publicaciones del Instituto de sexología Incisex.
– (2006). Sexologemas: cuando los genitalia no dejan ver el sexo. Revista española de sexología, 135-136, Madrid. Publicaciones del Instituto de sexología Incisex.
– (2012). Historia de una curiosidad: Sexus y Eros (el léxico, la metáfora y el concepto). Revista española de sexología, 173-174, Madrid. Publicaciones del Instituto de sexología Incisex.

También puede interesarte:

Anuncios

Acerca de Samuel Díez Arrese

Profesor del Máster en Sexología del Instituto de Sexología Incisex y la Universidad de Alcalá de Henares. Co-coordinador del programa de Sexología Avanzada. Blog: https://sexologiaenredessociales.wordpress.com/
Esta entrada fue publicada en Hecho Sexual Humano, sexología y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Sexo y tabú, extraños compañeros de viaje

  1. edureguero dijo:

    Felicidades Samuel por el artículo. Respecto a las razones por lo que ésto sigue sucediendo, creo que das en el clavo: 1- por snobismo, o también diría yo, por “legado cultural-tradicción”; 2º porque no sé tiene mucho qué decir, porque se desconoce qué decir, y se encuentra una salida rápida. Por ejemplo, a la pregunta ¿qué es el sexo? alguien puede empezar diciendo “es un tema tabú” y a continuación ponerse a hablar de cualquier cosa menos de lo que es el sexo

  2. Olga dijo:

    Quizá sea por el hecho de la ignorancia latente que existe. Por la falta de educación sexual, por el hecho de que el uso del “sex” sigue teniendo un morbo del que muchos no quieren desprenderse e incluso consistan que les otorga ese punto de ser tan interesante para los demás. Quizá se pueda afirmar que falta inquietud por saber más o falta de medios para hacerlos llegar a todos. Pero esto son solo quizás.

  3. CORO BICANDI dijo:

    Aunque parece que la época de oscurantismos deberían haber escampado, la palabra Tabú está presente en nuestra sociedad. Sobre todo en lo relativo al “sex “… y recalca las malas conductas y vejaciones hacia la moral… por ejemplo, menos la homosexualidad, las minorías eróticas siguen siendo tabú… o destruidas en películas pornográficas… desahogos rápidos lejos de disfrutes y deseos…
    Los efebos en Grecia, desarrollaban su vida entre hombres que los preparaban en las artes amatorias y otras lides. Hoy sería impensable…
    También alguien que practique la necrofilia o zoofilia… por ejemplo.
    Inadaptados, perversos y desviados siguen desamparados ante la ley y conducidos a la cárcel.
    La Educación sexual.. es el avance para aclarar dudas y no cometer tantos errores. Censura, moral, norma, tabú… palabras para estudiar.

  4. muy interesante!

    Seguiré leyendo tus posts!

    Un saludo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s