Isomorfismo, dimorfismo e intersexualidad, a propósito de las identidades sexuadas

El Banquete: relato de los seres cortados

Imagen de un andrógino, detalle de una ánfora griega. Fuente https://aquileana.wordpress.com

“Isomorfismo, dimorfismo e intersexualidad, a propósito de las identidades sexuadas” es la primera parte de la ponencia realizada por Almudena Herranz en el II Encuentro estatal de Chrysallis (Asociación de familias de menores transexuales) y cuya grabación en vídeo se puede acceder en este enlace.

Hoy queremos contar una historia, que es otra forma de hacer más livianas las ideas complejas. Esta vez va a ser sobre la historia de las ideas que han ido circulando en torno a hombres y mujeres.

Señalando (a muy grandes rasgos) el camino por el que hemos venido tal vez podamos comprender un poco mejor por qué estamos donde estamos. También hacia dónde es más probable que nos dirijamos.

Con ello, también buscamos explicar de otra manera (pues hay muchas) por qué esto que se nombra como transexualidad es pensado y abordado como una unidad diagnóstica cuando, de por sí, es un fenómeno propio de la diversidad de los sujetos sexuados.

De cómo forma parte del conjunto de maneras posibles de ser mujeres y hombres, de sus diferentes modos de entenderse y vivirse como seres sexuados, es decir, como parte de las identidades sexuadas.

Como toda buena historia, ésta comienza hace mucho, mucho tiempo. En el tiempo en el que todavía se hacían grandes preguntas y no sólo se ofrecían pequeñas respuestas encapsuladas.

Esta historia comienza con unos curiosos que trataban de entender las diferencias entre hombres y mujeres. Que querían conocer y poder explicar cuál era la razón de su existencia.

Aristoteles

Aristóteles

Una respuesta la encontraron en la Isomorfía, es decir, en la idea de considerar que había una forma completa, la del hombre, y que como tal el hombre era quien aportaba la forma.

A la mujer, por su parte, la explicaron como aquella que no había madurado lo suficiente, la que estaba incompleta, y que aportaba la materia.

De ahí que consideraran que La mujer es un hombre incompleto o que no ha llegado a serlo.

Para estos curiosos, la diversidad existente se explicaba como una mayoría de expresiones carenciales y un pequeño grupo de formas completas.

Platon

Platón

Por entonces también hubo otra respuesta que, por su contenido cómico, al presentarse a través de El hombre del que todos se reían, pasó desapercibida y no se tuvo en cuenta hasta hace bien poquito.

Y, qué curioso (o qué cómico) que con el tiempo ha sido la que más explicaciones nos está ofreciendo…

En fin, mucho, mucho tiempo después, otros pensadores poco satisfechos con esa respuesta del Isomorfismo se volvieron a preguntar: ¿Qué razón explica la existencia de hombres y mujeres?

Y encontraron otra respuesta en la idea de la existencia de dos formas, una masculina y otra femenina. Dos formas en la que ninguna era un error o un subproducto de la otra. Dos formas del mismo orden. Esto es lo que fue conociéndose como Dimorfismo.

Sin embargo, pese al avance que supone plantear la existencia de dos frente al uno anterior, la relación que se estableció entre ambas era disyuntiva: se es femenino O se es masculino. Se es mujer O se es hombre. Como si se tratara de dos materias distintas que configuraran dos formas diferentes. Como si siendo de uno se excluyera la posibilidad de participar del otro.

Esta idea ha llegado hasta nuestros días bajo múltiples formas. Una muy popular es la de considerar a los hombres de Marte y a las mujeres de Venus. Otra es atribuir a las mujeres la propiedad y exclusividad de lo femenino y a los hombres la propiedad y exclusividad de lo masculino.

Una tercera es emplear algunos rasgos femeninos y masculinos para determinar (desde fuera) la identidad sexuada de los individuos, ya sea:
– atendiendo a cómo te comportas: si haces estas cosas eres mujer, si estos otros hombre.
– a la función social: un hombre es el que trae el dinero a casa.
– a la fisiología: tal porcentaje de testosterona es propio de hombres.
– a la morfología: eres una niña porque tienes vulva o porque tus cromosomas tienen tal forma.

Criterios que parten de esa idea sobre el dimorfismo de los sexos, en la que la presencia de determinados rasgos masculinos dota de identidad masculina y determinados rasgos femeninos, de identidad femenina. O unos u otros.

En esta idea de lo dimórfico (también se llama a veces binaria) se privilegian más unos tipos de rasgo que otros. Por lo general, los morfológicos son los rasgos estrella, consiguiendo así esconder el sexo tras los genitales. Una vez más.

Havelock Ellis (1859-1939)

Havelock Ellis

Afortunadamente, la respuesta del dimorfismo y su “efecto O” no resultó satisfactoria para un grupo muy especial de curiosos. Los sexólogos de la primera generación, entre ellos Havelock Ellis y Magnus Hirschfield, que buscaron y lograron dar otras respuestas.

También es verdad que modificaron un poco la pregunta, pues dejaron de interesarse por los machos y hembras de la especie para empezar a interesarse por los sujetos sexuados: hombres y mujeres capaces de pensarse y nombrarse a sí mismos. Sujetos con una experiencia subjetiva íntima que no requería de criterios externos para reconocerse. Pudiendo estar, en algunas ocasiones, en abierta contradicción con lo que los otros consideraban de ellos desde los criterios que escogían.

También observaron estos curiosos que la realidad sexuada no encajaba solo en dos formas. Que la diversidad de sus formas en hombres y mujeres era prácticamente infinita, pues cada sujeto sexuado era el resultado de una combinación única y peculiar de rasgos femeninos Y masculinos. Por eso llamaron a esta idea como Intersexualidad.

Magnus Hirschfeld (1868-1935)

Magnus Hirschfeld

Así que resultaba más sencillo entender la diversidad como la norma y no como desviaciones de las dos formas propuestas en la respuesta anterior.

De hecho, no dudaron en considerar que esta diversidad propia de los sujetos sexuados era una riqueza para el conjunto de la humanidad y proponían comprenderla y cultivarla en vez de someterla a tratamiento para corregirla o hacerla desaparecer.

Esta respuesta para entender la realidad sexuada de los seres humanos la conocemos hoy como la teoría de la intersexualidad y el continuo de los sexos. Y es justamente la que nos permite abandonar el anterior esquema de la Dimorfía (o binarismo), con su “efecto O”, y pasar al “efecto Y” de la Intersexualidad.

En esa línea se lleva más de un siglo desde esta sexología y es a la que constantemente invitamos a entrar allá por donde nos movemos. La que retoma el relato de los seres cortados en la ciudad de las preguntas. Cuando se preguntó por el amor y se respondió con el sexo. Pero ésa es otra historia…

Almudena Herranz Roldán y Samuel Díez Arrese

Sapere aude – Atrévete a saber:
Máster de sexología
Curso breve sobre Infancia, familia y (tran)sexualidad

Bibliografía general:
Amezúa, E. (2001). Educación de los sexos. La letra pequeña de la educación sexual. Revista española de sexología, Nº 107-108, Incisex, Madrid.
Amezúa, E. (2012). Historia de una curiosidad: Sexus y Eros (el léxico, la metáfora y el concepto). Revista española de sexología, Nº 107-108, Incisex, Madrid.
Ellis, H. (1894). Man and woman. Walter Scott, London.
Hirschfeld, M. (1991). Transvestites. The erotic drive to cross-dress. Prometheus Books, EEUU. (Original de 1910).
Marañón, G. (1930). La evolucion de la sexualidad humana y los estados intersexuales. Morata, Madrid.
Martínez, F. (1998). ¿Qué es ser mujer? Algunos conflictos en torno a la identidad femenina. Revista española de sexología, Nº 98, Incisex, Madrid.

Dentro de esta serie:

También puede interesarte:

Anuncios

Acerca de Almudena Herranz

Profesora del Máster en Sexología del Instituto de Sexología Incisex y la Universidad de Alcalá de Henares. Co-coordinadora del programa de Sexología Avanzada. Co-fundadora del Centro Sexológico SEXORUM, cooperativa de iniciativa social. Responsable del área de investigacióny formación. http://www.sexorum.org/ ; http://www.sexologiaenincisex.com/ ; https://sexologiaenredessociales.wordpress.com/ ; Contacto: aherranz@sexorum.org
Esta entrada fue publicada en Hecho Sexual Humano, Historia, material audiovisual, sexología y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s