El ocaso de los genitales

El ocaso de los genitales en el amanecer de los sexos

Ocaso. Autor imagen: Jon Sullivan. Fuente: public-domain-photos.com

Explicar en términos sencillos temas complejos es una labor sumamente difícil. Cuando el tema es la llamada transexualidad, esto es, la cuestión de las identidades en los procesos de sexuación, se puede apreciar cómo crece exponencialmente esa dificultad al tener que abarcar la intersexualidad, el continuo de los sexos y su mutua referencia incardinados en la historia de las ideas sobre los sujetos sexuados.

Por ello, parte del tiempo lo invertimos en buscar fórmulas divulgativas que permitan entender un poco más esta realidad y, con ello, acercarse a la enorme densidad del concepto moderno de sexo y sus múltiples consecuencias. Una de esas fórmulas es la que presentamos aquí hoy. La hemos puesto varias veces en circulación, adaptada al grupo que va dirigida, con unos resultados bastante satisfactorios. No obstante, su objetivo básicamente es el mismo en todos ellos: subrayar la necesidad de entrar en el paradigma moderno de los sexos que comenzó a fines del siglo XVIII. Por la analogía que se utiliza, la hemos titulado:

“El ocaso de los genitales” (en el amanecer de los sexos).

Se dice que se incurre en una mentira cómplice cuando alguien afirma algo que sabe que no es verdad y el resto, que también lo sabe, por el motivo que fuera no lo desmiente e incluso colabora para que la mentira siga circulando. Su uso es bastante habitual en los discursos políticos y también en nuestro día a día.

Una de estas mentiras cómplices es aquella que hace referencia a que el sol se mete o, también, que el sol sale. Es una mentira tan limitada que básicamente sólo sirve para explicar de manera endeble la existencia del día y la noche pero ahí sigue.

En cuanto surgen otras preguntas como, por ejemplo, por qué unos días son más largos que otros, las estaciones del año o por qué a veces hace un “sol abrasador” y otras un “sol de invierno”, se cae por su propio peso. Al menos si queremos seguir en el orden de lo razonable, pues también habrá quien, a fuerza de no querer salir de la mentira, empiece a decir que el sol tiene voluntad y sentimientos: es que a veces está más cansado; es que está más tristón; que hoy ha comido bien y por eso tiene más fuerza; que se ha escondido tras las nubes; etc.

Nicolas Copernico (1473-1543)

Nicolás Copérnico (1473-1543)

Por eso, pese a que hoy no se duda de que la aportación de Copérnico fue un paso importante en la comprensión del universo existente, lo cierto es que mantenemos esa mentira por medio de algunas expresiones de este tipo. Al punto de que hoy mismo, que conocemos la verdad, todavía no la tenemos incorporada en el imaginario, ni en el lenguaje. Sabemos taxativamente que es mentira, que el Sol no gira alrededor de la Tierra sino que es justamente al revés. Que el Sol no sale o se pone sino que es la Tierra la que gira y se traslada alrededor del Sol pero poco parece importar: la mentira sigue circulando en todo tipo de medios. No hay más que consultar algunos periódicos de tirada diaria.

De hecho, si a alguien se le ocurriera hablar en el orden de lo cotidiano desde el heliocentrismo puede que hasta se le mirara raro: A ver si termina de girar ya la Tierra que no se ve nada, en vez de a ver si sale ya el Sol; o, también, ¿quedamos para ver cómo abandonamos la zona de la Tierra iluminada por el Sol? en vez de ver la puesta del Sol.

Cuando nos disponemos a hacer algo más inteligible la cuestión de los sexos y, dentro de ella, las identidades sexuadas o incluso la llamada transexualidad, salvando las enormes distancias, nos recuerda un poco a Pitágoras con su idea de que la Tierra era esférica (en un momento donde el resto entendía que era plana), o a Copérnico con su idea de que el Sol era el centro del universo (en un momento donde el resto entendía que lo era la Tierra). Y lo hace porque lo que entonces proponían también significaba realizar un cambio de paradigma.

Nuestra mayor dificultad, por tanto, no sólo radica en ir a contracorriente del conocimiento hegemónico sino que tratamos de explicar, con mayor o menor pericia, cosas que no se perciben por el otro y que por tanto, mientras no se repare en algunos detalles clave, son complicados de entender.

Así, cuando se organiza la mirada desde el suelo se percibe que la Tierra es plana en el horizonte; cuando se organiza la mirada desde la Tierra se percibe cómo baja el Sol en el ocaso; y, de similar modo, cuando se organiza la mirada desde los genitales (o una determinada fisionomía corporal) se percibe a una mujer por la presencia de una vulva.

percepción y perspectivaPor eso decimos que no es un problema de percepción sino de perspectiva. Lógicamente, también de conocimiento y actitud. De hecho, nos encontramos con que generalmente lo que se percibe, unido a lo que se ignora y la resistencia al cambio, vienen siendo las principales partes del problema.

De ahí que insistamos tanto en que resulta una explicación muy complicada de entender, aun contando con buena voluntad, mientras no se cambie de paradigma. Mientras no se cambie la perspectiva. Dependiendo del lugar desde el cual se organice la mirada, parecerá cierto que es el Sol lo que se mueve; pero la clave del asunto es que no es verdad. No es lo que está sucediendo.

La cuestion sexual. August Forel, 1905.

La cuestion sexual. August Forel, 1905.

En analogía a lo que hiciera Copérnico en su día, salirse del geocentrismo para entrar en el heliocentrismo, os invitamos a desprenderos de los últimos vestigios del locus genitalis como paradigma que gira alrededor de la cópula y la forma y función de sus genitales, para entrar de lleno en la cuestión sexual como paradigma que gira alrededor del hecho de los sexos, sus identidades, deseos y convivencias.

Porque es lo que está sucediendo. Con sus altibajos y con sus obstáculos, llevamos los dos últimos siglos organizándonos poco a poco, pero sin retorno posible, desde nuestras identidades y deseos en el marco de la convivencia y la mutua referencia de los sexos. Y no ya desde nuestra anatomía, o los genitales, y sus pretendidas y tendenciosas funciones naturales y sociales tan de sobra conocidas.

Entrar en la cuestión sexual supone avanzar en la comprensión de los sexos. Comenzar a organizar la propia mirada desde las identidades y deseos de los sexos. Supone, además, seguir avanzando en el orden de lo razonable para no entrar en los terrenos de la patología mental, como explicación endeble, a fuerza de mantenerse en la mentira.

Sistema solar

Sistema solar. Harman Smith y Laura Generosa (NASA)

Una perspectiva desde la que los genitales no son más que uno de tantos rasgos sexuados presentes en los sexos. Que éstos no se organizan desde lo que tienen o no les falta sino desde lo que sienten ser. Recuérdese, que no era la Tierra sino el Sol el lugar desde donde se organizaba el universo. Se trata de entender ¿tal vez asumir? que por muy relevante o importante que sea para los humanos, la Tierra no es más que un planeta más del sistema solar y que todos ellos giran alrededor del Sol.

Dicho sea de paso, tampoco resultó cierto que la Tierra fuera esférica, sino ovalada, o que el Sol fuera el centro del universo, sino únicamente de nuestro sistema solar. Esto también nos obliga a aceptar humildemente que, como aquellos revolucionarios de las ideas en su día, todavía carecemos de mucho conocimiento en torno a la cuestión de los sexos.

Esto no quita para que este avance, este paso que no es todo lo completo y exacto que sería deseable, sí lo consideremos básico y necesario para dar los siguientes. La idea de la Tierra redonda trajo consigo nuevas preguntas como, por ejemplo, ¿por qué no se caen los que están debajo? que requirió entrar en nuevos conceptos como la gravedad. Se trata, pues, de avanzar, de dar pasos sin miedo a las nuevas preguntas.

En este sentido, cabe señalar que la revolución sexual, o de los sexos, de mayor calado no ha sido dotar a los mismos encuentros de siempre de una dimensión placentera al margen del fin de la generación, como tantas veces se ha dicho (y que no resulta más que otra forma de “geocentrismo”) sino de organizarnos y convivir pública e íntimamente desde nuestras identidades y deseos sexuados. Lo que está teniendo unas consecuencias de lo más diversas e interesantes.

Una revolución que, leída como el amanecer de los sexos, supone el claro y necesario ocaso de los genitales. En ello estamos y a ello os invitamos.

Samuel Díez Arrese y Almudena Herranz Roldán

Sapere aude – Atrévete a saber:
Máster de sexología
Curso breve sobre Infancia, familia y (tran)sexualidad

Referencias generales:
Amezúa, Efigenio (1999). Teoría de los Sexos: la letra pequeña de la Sexología. Revista Española de Sexología, 95-96, Madrid: Instituto de sexología Incisex.
Amezúa, Efigenio (2003). El sexo: Historia de una idea. Revista española de sexología, 115-116, Madrid: Instituto de sexología Incisex. (Publicación completa en pdf).
Amezúa, Efigenio (2006). Sexologemas: cuando los genitalia no dejan ver el sexo. Revista española de sexología, 135-136, Madrid: Instituto de sexología Incisex.
Amezúa, Efigenio (2012). Historia de una curiosidad: Sexus y Eros (el léxico, la metáfora y el concepto). Revista española de sexología, 107-108, Madrid: Instituto de sexología Incisex.
Martínez, Felicidad (1998). ¿Qué es ser mujer? Algunos conflictos en torno a la identidad femenina. Revista española de sexología, 98, Madrid: Instituto de sexología Incisex.
Martínez, Felicidad (1999). En los cincuenta años de El Segundo Sexo (1949-1999). Simone de Beauvoir y el debate de los sexos. Anuario de sexología, 5, Valladolid: AEPS.

Dentro de esta serie:

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Acerca de Samuel Díez Arrese

Profesor del Máster en Sexología del Instituto de Sexología Incisex y la Universidad de Alcalá de Henares. Co-coordinador del programa de Sexología Avanzada. Blog: https://sexologiaenredessociales.wordpress.com/
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2 respuestas a El ocaso de los genitales

  1. ENHORABUENA!!! está genial explicado! muy accesible… me muevo demasiado rápido entre los límites del optimismo exacerbado y del pesimismo más oscuro, según me levanto y leo o escucho según que cosas….. algo que ocurre desde hace unos meses, y que le doy la importancia justa porque entiendo que son síntomas de mi propio proceso personal de cambio de paradigma….(al estar estudiando el MASTER en INCISEX),,,, Pero luego me encuentro con esto que escribís y compartís con tanto acierto, y se inclina la balanza un poco mejor medida hacia una esperanza real de que, sí, es factible… GRACIAS!

  2. ARMANDO ELISEO BORLA CUEVA dijo:

    Tema muy bien explicado con la comparación que hace. Felicitaciones es un gran aporte a temas de actualidad.

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