A vueltas con la Viagra rosa

PILLS-MONEYEl futuro orwelliano era esto: la FDA, el organismo norteamericano que vela por la seguridad y eficacia de los medicamentos, ha aprobado Flibanserina: un fármaco que no es seguro ni eficaz para una enfermedad que no existe.

No es este el momento de entrar en detalles acerca de las numerosas trapacerías perpetradas para simular el respaldo científico a este fármaco; remitimos al lector interesado a las referencias [1-13]. Nos contentamos con la sola mención de algunas pifias: presentación de estudios inadecuados (de siete en fase 3, la FDA solo aceptó dos para su evaluación); descarte de pruebas con resultados negativos (los diarios rellenados por las mujeres no se incluyeron, al constatar que no había diferencia entre Flibanserina y el placebo); diseño de instrumentos de medida ad hoc (Female sexual function index) financiados por las propias farmacéuticas para que parezca que el fármaco es efectivo; exclusión de las pruebas del medicamento para mujeres… a las propias mujeres (de los 25 sujetos en los que se probó la incompatibilidad de Flibanserina con el alcohol, solo 2 eran mujeres). En fin, toda una ceremonia de tergiversación y mala fe científica, adobada con retórica igualitarista y feminista no menos manipulada (la propia farmacéutica financió una organización, Even the score, que cabildeó a la FDA para promover testimonios cargados emocionalmente a favor del fármaco).

Levantemos la lupa y miremos al horizonte. Lo peor no ha sido la aprobación de un mal fármaco, que algunos consideran ingenuamente “un recurso más”. No, lo verdaderamente grave es que representa el triunfo de la “imaginación farmacéutica”. Esto es, la colonización de un estilo de razonar farmacéutico que acaba determinando qué se considera problemático, qué soluciones son adecuadas, qué conceptos pueden emplearse para explicar lo que sucede, influyendo en último término en lo que puede ser pensado y por tanto vivido. La “imaginación farmacéutica” codifica nuestros miedos y esperanzas en términos orgánicos, orienta cambios vitales y promueve la monitorización y evaluación de nuestro rendimiento [14].

En la disputa sobre si las dificultades de erección se debían a razones físicas o psicológicas, el descubrimiento de Viagra, que es un vasodilatador, pareció establecer que la erección es un fenómeno exclusivamente vascular. Así se explican titulares recientes asegurando que si no tienes erecciones adecuadas, será que no haces suficiente ejercicio. Con estos mimbres, fácilmente salen medidores de funcionalidad vascular y toda una serie de pautas de acción para mejorar la circulación. Quede claro que no se trata de negar el papel de la irrigación sanguínea en la erección sino de darse cuenta de hasta qué punto otros factores que también influyen (expectativas, estrés, cansancio, edad, imaginario erótico…) quedan difuminados en este marco.

Con la aprobación de Flibanserina, el riesgo es similar: ante un desajuste en los deseos de una pareja, no es lo mismo pensar que el problema está en los neurotransmisores (modificables con una pastilla) a considerar que depende de la interacción con la pareja el que una se sienta, por ejemplo, atractiva, deseada, cuidada (y a ver qué pastilla soluciona eso). Dependiendo del marco explicativo, se abren o cierran unas u otras opciones.

A este respecto, merece la pena recordar con qué velocidad e interés la industria farmacéutica (con la inestimable ayuda de médicos a su servicio [15]) ha ido promoviendo y desechando determinadas explicaciones para adecuarse al fármaco que pretendía vender en cada momento [16]. Es decir, el cambio de marco explicativo no se debía a avances en la comprensión de un fenómeno sino a intereses comerciales farmacéuticos [17].

Así, tras el éxito de Viagra en 1998, se intentó buscar una deficiencia vascular en la excitación femenina como origen de alguna disfunción para poder vender la misma pastilla a las mujeres y ese mismo año ¡hasta se propuso la existencia de un síndrome de insuficiencia erectil clitórica! [18].

Tras el estrepitoso fracaso en intentar que las mujeres se excitasen mejorando su vascularidad genital, un nuevo fármaco, Intrinsa, buscó su aprobación por la FDA en 2004. Se trata de una hormona (testosterona) cuya carencia o bajo nivel empezó a atribuirse como la causa de la falta de deseo femenino.

Fallido también este intento de correlacionar los niveles de testosterona y su deseo [19], nos encontramos desde 2010 en la hipótesis cerebral: lo que no va bien en una mujer cuando no desea a su pareja son los neurotransmisores (dopamina, noradrenalina, serotonina.) Hablo de hipótesis porque la propia FDA rechazó en dos ocasiones por ineficaz la Flibanserina y admite que, en realidad, se desconoce el mecanismo de acción [20].

Como vemos, las tesis farmacéuticas con base orgánica (vasodilatadores, hormonas, neurotransmisores) son las que se han impuesto en la comprensión de los desajustes del deseo en una especie de ingeniería inversa: tras dar con un fármaco que produce un efecto en la respuesta genital, se inventa una enfermedad a la que aplicarla. Veamos el procedimiento con un ejemplo. Supongamos que gracias a un fármaco la gente pudiese reírse más. Entonces, se inventa un medidor de risas, se estandariza una media de risas diarias, se problematiza a los no reidores y se receta el fármaco a los que no se ríen lo suficiente (según un modelo cultural idealizado absolutamente arbitrario).

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En fin, ante este panorama donde la lógica farmacéutica predomina como marco explicativo y se jacta de ser el único enfoque único serio o científico, es preciso tomar conciencia -de ahí estas líneas precedentes- del valor de otra perspectiva en la comprensión de los sujetos sexuados, sus relaciones y sus dificultades.

El artículo de Xamu Díez, La química de los sexos [21], escrito en 2008, cuando el segundo marco explicativo, el hormonal, todavía estaba en boga y la FDA no había rechazado por vez primera la Flibanserina, mantiene intactas sus virtudes tras la llegada de esta tercera ola farmacéutica. Lo que nos propone Xamu es, ni más ni menos, pensar los sexos (hombres y mujeres) y sus modos (masculino y femenino). Pensar sexológicamente. Cumple así la propuesta fundacional de Iwan Bloch [22] de estudiar a los sujetos desde un punto de vista centralizado (el sexo), dejando de lado las propuestas parciales (hormonas, neurotransmisores…) que ya fracasaron en el pasado, cuando hace más de 100 años se fundó la sexología como alternativa a la psicopatología. La invitación a esta disciplina que estudia y valora la diversidad de los sujetos sexuados y sus interacciones sigue en pie.

Referencias

1. FDA approves first treatment for sexual desire disorder
http://www.fda.gov/NewsEvents/Newsroom/PressAnnouncements/ucm458734.htm
FDA Briefing Document
http://www.fda.gov/downloads/AdvisoryCommittees/CommitteesMeetingMaterials/Drugs/DrugSafetyandRiskManagementAdvisoryCommittee/UCM449088.pdf
Advisory Committee Briefing Document, 2015
http://www.fda.gov/downloads/advisorycommittees/committeesmeetingmaterials/drugs/drugsafetyandriskmanagementadvisorycommittee/ucm449090.pdf
FDA Summary Review for Regulatory Action
http://www.accessdata.fda.gov/drugsatfda_docs/nda/2015/022526Orig1s000SumR.pdf
2. Clinical trials of Flibanserin
https://clinicaltrials.gov/ct2/results?term=Flibanserin&recr=&rslt=&type=&cond=&intr=&titles=&outc=&spons=&lead=&id=&state1=&cntry1=&state2=&cntry2=&state3=&cntry3=&locn=&gndr=&phase=2&rcv_s=&rcv_e=&lup_s=&lup_e=
3. Tiefer, L; Laan, E. ; Basson, R. (2015) Missed Opportunities in the Patient-Focused Drug Development Public Meeting and Scientific Workshop on Female Sexual Dysfunction Held at the FDA, October 2014. The Journal of Sex Research, Vol.52, 6, pp. 601-603
4. Thacker, P. (2014)
How to Handle FDA Rejection
http://www.slate.com/articles/double_x/doublex/2014/04/female_viagra_and_the_fda_the_agency_s_rejection_of_flibanserin_has_nothing.html
5. Pearson, C. (2015)
I’m a feminist. Here’s why I don’t support the ‘female Viagra.’ https://www.washingtonpost.com/posteverything/wp/2015/06/08/im-a-feminist-heres-why-i-dont-support-the-female-viagra/
6. Bloom, J. (2015)
Will Female Viagra Be An FDA Boner? http://www.science20.com/pfired_but_still_kicking/will_female_viagra_be_an_fda_boner-153612
7. Savage, D. (2015)
Dr. Lori Brotto Is Not Impressed with the New “Female Viagra”
http://www.thestranger.com/blogs/slog/2015/08/21/22735529/dr-lori-brotto-is-not-impressed-with-the-new-female-viagra
8.  Moynihan, R. (2014) Evening the score on sex drugs: feminist movement or marketing masquerade?
British Medical Journal, 349:g6246 
9.  Basson, R.
et. al. (2015) Flibanserin for Low Sexual Desire in Women: A Molecule From Bench to Bed? Ebiomedicine, August ,Vol. 2, 8, pp.772–773
10. Rosenbaum, L. (2015) It’s All in Her Bed (or, Don’t Shoot the Massager) http://www.evidencer.org/2015/08/19/all-in-her-bed/
11.
Padilla, J. (2015) 8 notas breves sobre la flibanserina y el deseo sexual hipoactivo http://medicocritico.blogspot.com.es/2015/08/8-notas-breves-sobre-la-flibanserina-y.html
12. Nmurcia (2015) Polémica por el “viagra” femenino
http://www.nogracias.eu/2015/06/10/polemica-por-el-viagra-femenino/
13. Caro, A. M. (2015) Flibanserina. Por qué es peligroso llamarla “viagra rosa”, la letra pequeña y por qué digo que no la usaría en mis pacientes
http://www.amaturum.com/flibanserina-por-que-es-peligroso-llamarla-viagra-rosa-la-letra-pequena-y-por-que-digo-que-no-la-usaria-en-mis-pacientes/
14. Marshall, B. (2009) Sexual Medicine, Sexual Bodies and the ‘Pharmaceutical Imagination’, Science as Culture, Vol. 18, 2, pp. 133-149 
15. Redden, M. (2015)
The Controversial Doctor Behind the New “Viagra for Women”
http://m.motherjones.com/politics/2015/08/irwin-goldstein-controversial-doctor-behind-new-viagra-women
16. González García, M.I. Rising from Failure: Testing Drugs and Changing Conceptions for Female Sexual Dysfunction, pp. 43-60, en (2015)
Gendered Drugs and Medicine: Historical and Socio-Cultural Perspectives, Ashgate.
17.
Al contrario de lo que pretenden algunos, casualmente vinculados con las farmacéuticas, y en contradicción con la cronología de los hechos; p. ej., Levine, S (2015) Flibanserin. Guest Editorial. Archives of Sexual Behavior, pp. 1-3, First online: 16 September. DOI 10.1007/s10508-015-0617-y
18. Goldstein, I, Berman, JR (1998) Vasculogenic female sexual dysfunction: vaginal engorgement and clitoral erectile insufficiency syndromes
, International Journal of Impotence Research, 10 Suppl 2:S84-90; discussion S98-101. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9647967
19. La FDA rechazó su aprobación en 2004. La Agencia Europea del Medicamento, sin embargo, lo aprobó en 2006 con un uso muy restringido y rodeado de gran polémica.
20. Advisory Committee Briefing Document, 2010
http://www.fda.gov/downloads/AdvisoryCommittees/CommitteesMeetingMaterials/Drugs/ReproductiveHealthDrugsAdvisoryCommittee/UCM248753.pdf
21.
Díez, X. (2008) A propósito de la Viagra rosa. Cuando la química de los sexos supera a la química de los laboratorios
http://www.sexologiaenincisex.com/contenidos/kiosko/articulo/7/b/a-propsito-de-la-viagra-rosa/
22. Bloch, I. (1907) Das Sexualleben unserer Zeit in seinen Beziehungen zur modernen Kultur. Louis Marcus Verlagsbuchhandlung, Berlin, citado en Haeberle, Erwin J.(1985) Theoretical Foundations of Sexology. Archive for Sexology http://www.sexarchive.info/GESUND/ARCHIV/FOUND1.HTM#N1
[Todos los enlaces se han comprobado con fecha de 23 de septiembre, 2015.]

Para ampliar

-Moynihan, R. y Mintzes, B. (2010) Sex, Lies, and Pharmaceuticals: How Drug Companies Plan to Profit from Female Sexual Dysfunction, Greystone Books.
-Cacchioni, T. (2015) Big Pharma, Women, and the Labour of Love, University of Toronto Press.

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Acerca de Juan Lejárraga

Profesor del Máster en Sexología del Instituto de Sexología Incisex y la Universidad de Alcalá de Henares. Co-coordinador del programa de Sexología Avanzada. http://heroedesillon.wordpress.com/ https://twitter.com/heroedesillon
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2 respuestas a A vueltas con la Viagra rosa

  1. Excelente análisis, Juan. Muchas gracias. Hacen falta reflexiones como esta, y hace falta que lleguen a los medios de comunicación.

    • Gracias, Cris. Me temo que los medios son parte del engranaje publicitario de las propias farmacéuticas, así que no me hago muchas ilusiones. Su gran baza, de hecho, es que Flibanserina “suene”, que se piense como “un recurso más”, aunque no sea espectacular. Y si no es esta pastilla, la siguiente; porque alguna pastilla habrá. Eso, como digo, es el triunfo de la lógica farmacéutica.

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